La esperanza como vocación: la vida de una mujer que hizo de su historia una causa

Comunidad
Entrevista

August 4, 2026

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Durante más de cuatro décadas, Julieta Lujambioha entrelazado tres dimensiones de su vida —la comunicación, la maternidad y elcompromiso social— en una misma vocación: dar voz a quienes rara vez la tienen. Desde los micrófonos de la radio y la televisión, desde el Congreso y losespacios eclesiales, y más recientemente desde los Centros de TareasEscolares, su palabra ha buscado siempre encender esperanza y abrircaminos.

Romper silencios: madres solas, hijos invisibles

“Las madres solas y sus hijos eran una realidadsilenciada”, recuerda. Durante más de quince años impulsó una agendalegislativa para visibilizar los derechos de estas familias, enfrentandoresistencias institucionales y culturales que parecían infranqueables. “Elprincipal obstáculo no fue la falta de leyes, sino la falta de voluntad parareconocer que el abandono paterno también es una forma de violencia”, afirma.

Aquella lucha no fue solo profesional, sino tambiénprofundamente personal. “Yo sabía lo que significaba criar sola, sostener,educar, amar sin descanso. Por eso no podía quedarme callada”. Lo que lasostuvo, dice, fue la certeza de que cada paso dado —cada reunión, cada minuta,cada reforma lograda— beneficiaba a miles de mujeres invisibles. Superseverancia ayudó a que hoy existan instrumentos como el Registro Nacionalde Obligaciones Alimentarias, un avance histórico para la protección de lainfancia.

La palabra como semilla

Desde su experiencia como comunicadora, Julietasostiene que la palabra puede ser un acto de justicia. “La comunicación tieneun poder enorme: puede destruir o puede sanar. Yo siempre creí que la radio yla televisión podían ser instrumentos de dignificación y de evangelización,entendida esta no como proselitismo, sino como una forma de llevar la buenanoticia de que todos valemos, de que nadie sobra”.

Su voz pública ha estado al servicio de causashumanas. En sus programas, conferencias y escritos, ha tendido puentes entre lafe y la cultura, entre la Iglesia y la sociedad civil. “La comunicación tambiénpuede ser una forma de ternura social”, resume.

Fe y compromiso: un solo pulso

En Julieta, la fe y la acción social no son ámbitosseparados, sino dos caras del mismo llamado. “No concibo una fe encerrada en eltemplo ni un activismo sin raíz espiritual. La fe es el motor que te mantienede pie cuando todo parece derrumbarse”.

Como consejera de la Red Internacional deMujeres Líderes Católicas, ha insistido en la necesidad de un liderazgofemenino que combine firmeza con compasión, inteligencia con empatía. “Elliderazgo femenino tiene que humanizar las estructuras, no repetir los modelosde poder que nos han herido”, señala.

Liderar en clave católica

Su trabajo con la Academia Internacional deLíderes Católicos la ha puesto en contacto con mujeres de toda AméricaLatina que comparten un mismo anhelo: transformar las instituciones desdedentro. “Liderar en clave católica significa poner a la persona en el centro,formar conciencia social y construir comunidad. No se trata de imponer, sino deinspirar”.

Una respuesta concreta: los Centros de Tareas Escolares

De todas sus iniciativas, una la emociona de maneraespecial: la creación de los Centros de Tareas Escolares, una red deapoyo para hijos e hijas de madres trabajadoras. “El proyecto nació al ver atantos niños solos por las tardes. Quise crear un espacio donde pudieran hacersus tareas, aprender valores, arte, y sentirse acompañados”.

Con el apoyo de universidades y parroquias, losCentros ofrecen regularización escolar, actividades artísticas, formaciónhumana y acompañamiento emocional. “Es un proyecto que traduce en hechos loque siempre he creído: que la esperanza se construye con organización, cariño ycomunidad”.

Feminismo con rostro humano

En tiempos donde la palabra “feminismo” provocatensiones, Julieta propone una visión integradora: “Promover a la mujer desdela fe no es oponerse al feminismo, sino rescatar su sentido más profundo: elreconocimiento de la dignidad femenina. Yo creo en un feminismo centrado en lapersona, no en la rivalidad con el hombre, sino en la alianza entre ambos parael bien común”.

El desafío de las mujeres de fe

Para ella, el mayor reto de las mujeres católicashoy es participar activamente en la vida pública sin diluir su identidad.“Tenemos que ocupar espacios con la cabeza bien formada, el corazón encendido yla conciencia en paz. No para imponer, sino para servir”.

La esperanza no defrauda

Después de tantos años de lucha, Julieta sigueconvencida de que la esperanza es una fuerza política y espiritual. “No esingenuidad; es decisión. Decido creer que vale la pena sembrar, aun si no veola cosecha”.

Esa esperanza la impulsa a seguir trabajando,formando líderes, acompañando mujeres, y construyendo entornos donde cada niñopueda crecer con alegría. “Mi vocación —dice— es que otros descubran su valor.Si logro eso, mi historia habrá tenido sentido”.

Contributors

Julieta Lujambio

Journalist and Activist

Sofia Bergoglio

Executive Secretary